Crece frustración en Venezuela mientras el número de muertos por sismos llega a 1,430

Publicado: 28 jun 2026, 10:25 GMT-5|Actualizado: hace 5 horas

LA GUAIRA, Venezuela (AP) — Las tensiones estallaron el sábado y la desesperación aumentaba entre los residentes del estado venezolano de La Guaira, donde rescatistas y civiles buscaban sobrevivientes de los sismos, mientras el número de muertos subía bruscamente a 1,430.

Las familias reportaban hasta el sábado al menos 68,900 personas desaparecidas, tres días después del devastador golpe de dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que azotaron a la nación sudamericana.

Los venezolanos que buscaban a seres queridos y vecinos usaban palas, maquinaria pesada, cuerdas y las manos desnudas sobre montones de concreto derrumbado en toda La Guaira, uno de los estados de Venezuela más afectados. Se les unía un número creciente de equipos internacionales de rescate que comenzaron a trepar entre los escombros, ofreciendo un pequeño destello de esperanza a las angustiadas familias.

Las tensiones crecieron por lo que muchos venezolanos consideran una respuesta inadecuada del gobierno, cuyos soldados, bomberos, policías y cadetes militares estaban evidentemente poco preparados para responder a la magnitud de la tragedia. La frustración aumentó ante los intentos del Estado de proyectar la imagen de una respuesta estatal sólida.

Las agencias de ayuda consideran las primeras 48 a 72 horas como cruciales para rescatar a personas con vida, aunque eso puede extenderse si tienen acceso a comida y agua. Funcionarios venezolanos dijeron que 17 vuelos que transportaban a más de 1.600 integrantes de equipos de rescate habían aterrizado hasta el sábado.

Al cumplirse 72 horas desde que los sismos golpearon, muchos sentían que cada minuto era crucial para rescatar a personas con vida.

“Hay una pila de cuerpos allá desde anoche. Niños recién nacidos”, según dijo Mileidy Romero, quien buscaba entre los escombros en el pueblo costero de Caraballeada. “A las 8:00 de la noche (de ayer) había gente con vida allá abajo y no se han preocupado por sacarlos. Tenemos varios cuerpos localizados y tampoco nos han ayudado a sacarlos. ¿Qué van a esperar?”.

Aumenta la tensión durante las labores de rescate

La presidenta encargada Delcy Rodríguez dijo en la televisión estatal que más de 14.000 miembros de las fuerzas armadas y la policía patrullan la zona, donde el acceso ahora está bloqueado y se requieren permisos especiales para ingresar. Pero muchos en las zonas de desastre dijeron que habían visto poco a su gobierno.

Algunas personas trepaban los restos de edificios y gritaban nombres, con la esperanza de obtener alguna prueba de vida. El polvo cubría las comunidades costeras. Bajo un calor castigador, más personas usaban mascarillas a medida que se extendía el hedor de la descomposición. En otras partes de La Guaira, equipos cargaban pilas de cuerpos —algunos en bolsas blancas, otros desnudos— en camiones blancos desde el suelo de un estacionamiento de tierra de un hospital, donde estaban siendo identificados.

Ante la falta de cascos industriales u otro equipo, rescatistas y civiles usaban cascos de motocicleta mientras buscaban entre pilas de escombros que antes eran pertenencias de la gente.

Algunos, frustrados por la respuesta del gobierno, impidieron que una excavadora saliera del sitio de un derrumbe y sacaron al operador de su cabina poco después de que trabajadores estatales se tomaran selfies frente a edificios aplanados y se fueran sin ayudar. Los funcionarios del partido gobernante a menudo se toman selfies para mostrar participación en eventos relacionados con el gobierno.

A unos pocos pasos, al menos cinco cuerpos yacían envueltos en mantas.

Un integrante de la multitud, Yeison Marcano , dijo que quienes buscaban habían recibido algo de ayuda de una unidad de investigaciones, pero que ni la policía ni la Guardia Nacional ayudaron.

“Vinieron a comer arepa y a tomarse fotos para decir que estaban trabajando”, aseveró Marcano. “Pero ni siquiera se ensuciaron el uniforme como estamos nosotros. Tenemos tres días aquí”.

Un minuto después, un hombre intentó agarrar a un bombero, gritando.

“¡Silencio! ¡Silencio! ”, gritaron los rescatistas mientras intentaban confirmar si alguien estaba atrapado con vida.

Mientras tanto, un hombre mayor fue sacado de los escombros de un edificio de vivienda pública. Visiblemente desorientado, le pidió agua a una enfermera. Forcejeó con el personal que lo subió a una camioneta pickup, gritando: “¡Mi familia! ¡Mi familia!”.

Las búsquedas se mezclan con la incertidumbre

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dijo que más de 6 millones de personas podrían verse afectadas, unas 2 millones de ellas tan sólo en la capital, Caracas.

Expertos dijeron que la destrucción se vio amplificada por la rápida sucesión de sismos superficiales. Durante días, réplicas más pequeñas sacudieron ocasionalmente la capital, Caracas, y las zonas afectadas por los sismos, incluida una de magnitud 4,8 el sábado.

El desastre plantea un enorme desafío para Rodríguez, la exvicepresidenta que asumió el cargo en enero tras la captura del entonces presidente Nicolás Maduro por parte del ejército de Estados Unidos. Venezuela enfrenta una crisis económica desde hace más de una década, y muchos rechazan la legitimidad del movimiento político que representa Rodríguez.

Equipos de búsqueda y ayuda extranjera de México, Estados Unidos, Brasil, El Salvador, Francia y otros lugares continuaban llegando.

El sábado, equipos de rescate mexicanos treparon sobre edificios colapsados y metieron la cabeza en huecos entre el concreto aplastado para buscar señales de vida, escuchando ocasionalmente movimiento.

“Somos rescatistas del ejército mexicano, si hay alguien ahí con vida, hagan ruido o griten. ¡Ahora!”, gritó un hombre.

Un destello de esperanza

Para muchos, las imágenes de equipos internacionales de ayuda llegando y trepando entre los escombros junto a ellos ofrecían un destello de esperanza. Yonahí Regalado ha estado gritando los nombres de su hermana, de su sobrino 1 año y de su ahijado desde la 1 de la madrugada del día después de los sismos hasta que los trabajadores de ayuda comenzaron a llegar.

“No importa quién sea, si sea de mi familia o sea alguien, si hay alguien con vida, que lo saquen”, comentó, mientras helicópteros sobrevolaban la zona.

Pequeños momentos de humanidad se mezclaban con el dolor y el terror.

Equipos de rescate bajaron con cuidado a un bebé de 18 días envuelto en mantas rosadas desde un edificio tras 12 horas de búsqueda del pequeño y su madre, informó Telemundo. Una mujer de 69 años, salvada por equipos salvadoreños, pidió una Coca-Cola al ser sacada de los escombros, dijeron autoridades salvadoreñas.

Un video mostraba a un rescatista venezolano consolando a una mujer mayor atrapada bajo los escombros, asustada de que la estructura se derrumbara si se movía.

“El techo no se va a mover. Si se viene el techo, yo me quedo aquí encerrado contigo”, le dijo.

El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, que sirve a Caracas, sufrió graves daños. Una pista era funcional.

Jeremy Lewin, un alto funcionario del Departamento de Estado estadounidense a cargo de la asistencia exterior, afirmó que un buque de transporte de la Marina de Estados Unidos estaba anclado frente a la costa, listo para recibir sobrevivientes trasladados por aire que necesitaran atención médica. Lewin dijo que es una “carrera contra el reloj” para encontrar a personas heridas en los sismos.